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No puedo imprimir en el escáner

Posted in Anécdotas normales, General with tags , , , , , , , on 25-noviembre-2011 by cheguratagiik

Estaba yo en la oficina, intentando programar siempre y cuando tuviese la suerte de no ser interrumpido, usando los cascos y concentrado completamente en un problema, como siempre. De repente un escalofrío recorrió mi cuerpo, algo malo estaba pasando más allá de la burbuja en la que me encontraba y no sabía que era.

Intentando no perder la concentración, hice un esfuerzo por atender “al exterior”; tras unos segundos sin pasar nada pude escuchar con cierta nitidez, por encima de la música que tenía en los oídos, mi nombre, susurrado en la lejanía. Me quité uno de los cascos y miré a mi compañero, él ya me estaba mirando y dijo: “Sí, están gritando tu nombre a todo pulmón por la oficina”.

No tuvo que decirme quién era, yo ya sabía quién era el que estaba pegando alaridos como un descosido. Cogí el teléfono y llamé a la responsable del departamento de ventas internacionales.

  • Al habla Eulalia, ¿en qué puedo ayudarle?
  • Podrías decirme por qué estás gritando mi nombre como si colgases de un precipicio con una sola mano, por ejemplo.
  • Tengo un problema con el ordenador
  • Te escucho
  • ¿Puedes venir?
  • Cuéntamelo por teléfono
  • Vale, que al imprimir un PDF sale texto.
  • ¿Y?
  • Que no funciona
  • Yo creo que sí funciona
  • ¿Cómo sabes que funciona si no lo estás viendo?
  • Por que me has dicho que lo has imprimido y ha salido texto, normalmente cuando uno imprime algo sale texto, ¿qué otra cosa debería salir? ¿Rodajas de chorizo?
  • No me entiendes.
  • O tal vez me falten datos. A ver, explícame detalladamente paso por paso qué has hecho exactamente.
  • A ver, yo lo imprimo.
  • Bien.
  • Y sale texto.

Olé sus ovarios, si le llego a decir que me haga un resumen breve…

  • A mi me suena bien.
  • No, eso no está bien.
  • En serio, yo creo que está bien, si no saliera texto al imprimir sería grave; si sale no es grave, es normal.
  • ¿Por qué no vienes y te lo enseño?
  • Venga, vale, voy para allá y acabamos antes.

Ya daba igual que  tratase de mantener mi concentración en lo que estaba haciendo y atender la incidencia por teléfono rápidamente o ir a ver que puñetas estaba haciendo. Todo había dejado ya de ser relevante. Fui para allá…

  • A ver, enséñame la impresora que estás usando y el texto que te sale.
  • No estoy usando la impresora
  • ¿Pero tú no estabas imprimiendo?
  • Sí, pero no estoy usando la impresora. El problema es ÉSTE PDF (y me enseña un documento imprimido).
  • Y… ¿no estás usando la impresora?
  • No
  • Desisto, enséñame exactamente lo que haces y veré que falla.
  • ¿Ves como yo tenía razón y no te enterabas?
  • Sí, claro, el problema es que no me entero. Luego si eso vienes a mi despacho y me explicas como se optimiza una consulta en MySQL con cinco Left Join.
  • ¿Qué?
  • Tú enséñame que estabas haciendo y en qué falla la cosa y ahora te digo.

Ella se gira hacia su monitor y me enseña un documento PDF que tiene abierto en el Adobe PDF 7, abre el menú archivo y le da a imprimir, elige como impresora el Adobe PDF (la impresora virtual) y pulsa sobre imprimir, el Adobe PDF trata de generar un PDF usando de base un PDF, entonces falla y aparece un mensaje de error en inglés de unas pocas líneas que salta en pantalla dentro de un archivo TXT.

  • ¿Ves Cheguratagiik? ¿Ves? Yo le doy a imprimir, sale texto y es un fallo.
  • Pero… pero… pero… ¿exactamente qué puñetas estás haciendo?
  • Imprimir un PDF
  • Ya, ya veo, ya, pero… ¿imprimir un PDF en la impresora virtual de PDF para que te salga un archivo en formato PDF? ¿Para qué? ¿Qué ocultos y extraños motivos tienes para hacer algo así?
  • Para guardarlo en el escaner.
  • ¿¡Locualoqué!?
  • Para guardarlo en el escáner, que no te enteras.
  • Evidentemente. Explícamelo de nuevo paso por paso.
  • Yo imprimo un PDF.
  • Bien.
  • Y sale texto.
  • Imagínate que no sale texto
  • Pero sale texto
  • Tu imagínate que no sale texto, qué haces después.
  • Lo guardo en el escáner, pero no puedo hacerlo.
  • No es raro, yo tampoco… Lo raro sería que pudieras.
  • Ayer lo hice.

En ese instante dirigí mi vista hacia el escáner (nuevo, recién comprado, de 800€ y 60 páginas por minuto en dúplex), ¿podría ser que la becerra esta hubiera desmontado el aparato para meter dentro los folios imprimidos y lo usase de armario de diseño?

  • ¿En éste escáner?
  • No, en ese no, en el otro.
  • ¿Qué otro? ¡Si aquí solo tenéis uno!
  • Que no, que no te enteras. Mira, vete al ordenador de Eustaquia y que te lo enseñe ella, a ella sí le sale.

Y allí fui, buscando a Eustaquia. Eustaquia era bastante más lista que Eulalia, pero no lo suficiente como para reunir los requerimientos necesarios para realizar la tarea descrita, que a mi entender debería ser un ser mágico con las capacidades de MacGuiver y Chuck Norris, un ser capaz de imprimir un documento PDF que ya estaba imprimido sin usar la impresora para que saliera un archivo sin texto que luego sería introducido en un escaner que no existe.

  • Eustaquia, explícame como hacéis magia en este departamento.
  • Sí, mira, yo cojo un PDF cualquiera (y coge uno del escritorio) y lo muevo al escaner (y abre las unidades de red de Windows, entra en una del servidor de archivos, accede a una carpeta llama ESCANER y deja dentro el documento).

Embobado me quedé, mirando la pantalla, viendo como mi fé en el ser humano se hacía añicos por momentos… Tras unos segundos, dije:

  • La madre qué… ¡PERO VAMOS A VER! ¿NO PODRÍAIS HABERME DICHO QUE ERA UNA CARPETA COMPARTIDA?
  • Te lo hemos dicho, que era “el escaner” – Dijo Eulalía desde su mesa…
  • ¿Y no te parece confuso tener dos elementos con el mismo nombre, uno sobre la mesa y otro en un plano de existencia virtual y cuando hablas de uno de ellos no especificas a cuál te refieres?
  • Nosotros no tenemos de eso.
  • De eso… ¿De eso qué?
  • Escáneres de planos, aquí sólo usamos A4.
  • ¡¡¿¿QUÉ??!! No, si la culpa es mía por usar hacer una pregunta demasiado larga. Déjalo, da igual. Bueno, me voy.
  • ¡ESPERA! Me sigue saliendo texto.
  • Sí, vale, ya… ¿Y qué? Eso es por que tratas de imprimir un PDF desde un PDF, no es raro que falle.
  • Yo lo hice ayer.
  • Ya, ya lo sé, pero no es lo normal. Me extraña que no te haya fallado antes.
  • ¿Y entonces qué hago?
  • Prueba a no imprimirlo
  • ¿Y si no lo imprimo como lo guardo en el escaner?
  • No sé ¿has probado a mover el archivo a la puta carpeta?
  • ¿Y como lo voy a mover si está en un correo? Eso no se puede hacer.
  • Claro que se puede hacer.
  • No, no se puede, si está en un correo no está en “el cerebro” (Nota: ella llama “cerebro” a la CPU/Torre).
  • Pero lo puedes pasar…
  • ¿Cómo?
  • Guardándolo en el ordenador, ¿te tengo que explicar como se hace eso?
  • No, si ya se, pero es que al hacerlo que sale texto.
  • ¡POR MEV! ¡Enséñame ahora mismo el proceso completo!

Me tuve que aguantar para no coger un teclado que estaba por ahí y empezar a usarlo para matar a todo el mundo. Tras unos momentos de relajación interna,  me puse detrás de su mesa, mientras las presentes (Eulalia, Eustaquia y Edmundia) se mirasen entre sí como si en la habitación hubiese un asesino en serie, Eulalia empezó el proceso completo.

Primero abrío Gmail (el correo corporativo está en Google Apps) y tras abrirlo pude observar horrorizado como, pese a ser ella la que más correos recibe de toda la oficina, no usaba ni una de las herramientas avanzadas de Gmail. Por lo que se ve no conocía el concepto de etiquetas, archivar, filtros o cualquier otra función que no fuera abrir el correo y leerlo. En su bandeja de entrada se veía el cartel de “1-50 de 5700” arriba a la derecha…

Abre el correo con el que quería trabajar mientras yo le recuerdo una vez más que realice el PROCESO COMPLETO para ver todos los errores. Ella contestó que lo haría todo menos volver a contestar al cliente, para que el cliente no viera que le hemos contestado dos veces y “pensase que no trabajamos bien” (cita literal). Yo, incapaz de articular palabra alguna, asentí con la cabeza.

Así que va ella y pulsa arriba a la derecha, sobre “imprimir email”, aparece todo el correo y lo imprime por la impresora departamental, antes de que se levante y vaya a la impresora la detengo y le pregunto “¿Qué haces?”. Ella contesta “imprimir el correo“, se levanta y se va. En ese momento me doy cuenta de que estoy rodeado de cientos de cajas tamaño A4 con miles de folios usados, por lo que se ve se imprimían todos los puñeteros correos que llegaban. Cuando pregunté por qué demonios hacía algo así me dijeron que era “para que no se quede ninguno sin contestar“. Por un momento sentí el impuso de decir algo, pero inmediatamente me tranquilicé y esperé a que volviera.

Así que ella vuelve de la impresora con el folio y se sienta tras la mesa, lo pone a su lado y mientras yo sigo mirando por encima de su hombro simula que escribe un email al cliente mientras lo recita en voz alta. En ese momento dijo “ahora es cuando verás que no se puede mover un PDF al escaner“.

Hizo scroll hasta llegar a la parte inferior del correo, vio el adjunto (un PDF) y pasó junto al botón de vista previa, el cual no usó, pero sí pulsó sobre descargar. En ese momento se abrió el diálogo de Internet Explorer dando tres opciones: “Abrir, Guardar y Cancelar”. Ella usó la opción de abrir.

Tras abrir el famoso PDF, ella subió el ratón hasta la parte superior izquierda del documento y hábilmente esquivo el icono del disco duro que tiene el Adobe PDF 7 para guardar documentos.

Avanzó hasta el menú archivo y lo abrió, avanzó hacia la parte inferior del menú, esquivó las opciones de “guardar” y “guardar como” y llegó hasta imprimir, lo intentó imprimir de nuevo por la impresora virtual de PDFs y, como era de esperar, volvió a fallar.

  • ¿Ves? No funciona, no puedo guardarlo en la carpeta, no se puede guardar.
  • ¿Cheguratagiik? ¿Estás ahí?
  • Creo que estoy sufriendo un infarto cerebral ahora mismo.
  • ¿Estás bien?
  • No
  • Entonces quieres que…
  • No, no hagas nada, si muero ahora será mejor.
  • ¿Qué?
  • No, nada, da igual. Oye, Eulalia, una pregunta.
  • Dime, ¿por qué puñetas no usas los botones de guardar?
  • ¿Qué botones?
  • ¡¡¡ESTOS!!!

Y di un dedazo a la pantalla que hasta a mi me dejó estupefacto, el monitor saltó hacia atrás asustado, por un momento creí que me había cargado el TFT del hostión…

  • Ah, ese botón, es que no sirve.
  • ¿Por qué?
  • Porque con ese botón guardamos las cosas en el escritorio.

Teniendo en cuenta la manera en la que ella me miró creo que se me puso la cara de Martes y Trece en el gag de las empanadillas. Por mi mente empezaron a pasar diversas preguntas de todo tipo: “¿Por qué está trabajando aquí esta merluza? ¿Qué coño pasó en recursos humanos el día que la contrataron? ¿Qué puñetas ha pasado con los cursos de formación de hace dos meses? ¿Qué haría el gran Wardog en un caso así? ¿La demencia transitoria cuanta pena te puede restar en una condena penal por homicidio?”

Mientras yo seguía ensimismado, al ver que yo no reaccionaba y no iba a ser de más ayuda, parece ser que una de sus neuronas (pero sólo una) se reactivó y pensó una solución o algo así por si sola:

  • ¿Entonces cuando no podamos imprimir un PDF en el escaner y nos salga texto tenemos que guardarlo en otro lugar que no sea el escaner?

Regresé al mundo real, me pasé un par de segundos meditando lo que acababa de decirme y le contesté:

  • Sí, exacto, has dado con la clave. Ese es exactamente el problema, tienes que guardarlo en otro sitio, tu solita lo has resuelto. Me voy, que tengo muchas cosas que hacer, hasta luego.

Volví a Tecnología e Informática y mi compañero me preguntó “qué me había llevado un cuarto de hora en el despacho de Eustaquia“, yo le contesté: “no lo sé, creo que le he aconsejado que cree una nueva carpeta compartida la cual debe usar sólo cuando el Aadobe PDF 7 ruega clemencia, pero no estoy seguro…”.

Nunca más me interesé por el tema ni volvieron a preguntarme, más adelante me enteré de que habían creado una carpeta llamada ESCANER2 que usaban en las ocasiones en las que no podían imprimir un PDF en el escaner y salía texto. Esa carpeta no se les ocurrió crearla en el servidor de archivos, sino en el escritorio de Eustaquia, por lo que el día que hubo que hacer una migración de equipos se perdieron datos… pero esa es otra historia…

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Manejando una IA con maestría absoluta

Posted in Anécdotas normales with tags , on 30-septiembre-2010 by cheguratagiik

Escucho hoy una conversación telefónica de mi mujer con un desconocido, la cual sonaba más o menos así la parte que podía oír, que era sólo la de mi mujer:

  • Me río de tí.
  • Paso de tí.
  • Me la pela.
  • Que te follen.
  • Te va a dar los datos tu puta madre.
  • Que os jodan.
  • Teclearé lo que me de la gana.
  • Que te calles.
  • Que te jodan.
  • Que te follen.
  • Paso de vosotros.
  • Yo tampoco entiendo por que existes.

Se queda callada, estoy a punto de preguntarle si está hablado con la centralita de la SGAE o qué puñetas pasa, pero ella suelta repentinamente otra frase:

  • Hola, buenos días, quería cambiar la domiciliación bancaria de mi contrato.

Finalmente le pregunté: ¿Pero con quién demonios hablas?

Me contestó: Hace unos segundos con el robot de Yoigo, ahora me han pasado con un operador.

Ella si que sabe, y no los demás que nos peleamos con el puñetero robot…

Proyecto HTLCAC (How To)

Posted in Anécdotas normales with tags , , on 12-junio-2010 by cheguratagiik

Bienvenidos al tutoral del proyecto HTLCAA (High Tech & Low Cost Air Conditioning), el nuevo sistema que he desarrollado recientemente en mi oficina para paliar los efectos de las actuales temperaturas combinadas con un aparato de aire acondicionado que data de 1815, más o menos, y un técnico de reparación que ha sido secuestrado por las FARC, o algo así si tenemos en cuenta lo que está tardando en aparecer.

Planificación:

Antes de resolver el problema es necesario definirlo correctamente; ya que en mi contrato pone que soy Deliniante (sí, eso pone…) deliniemos pues, ya que esto es un trabajo para mejorar la oficina:

Plano con precisión milimétrica

Como se puede ver claramente en esos precisos trazos, el problema es que la cueva de los informáticos no tiene ventanas y la corriente de aire no pasa ni cerca, razón por lo que hay que redirigirla forzosamente.

Elementos necesarios:

  • Un ventilador
  • Un alargador (roto)
  • Un cable de monitor (roto)
  • Un radiador (preferiblemente debajo de una ventana)
  • Un alargador (que funcione)
  • Una ventana
  • Dos informáticos a la parrilla

Ejecución:

Decido colocar en la ventana un sistema que absorba el aire del exterior y lo envíe hacia el despacho, para evitar accidentes se decide colocar una serie de avanzados sistemas de seguridad que eviten cualquier posible problema.

Como se puede comprobar (ampliando la foto) el proyecto HTLCAC es un proyecto verde, ya que hemos reciclado y reutilizado gran cantidad de chatarra elementos en desuso que encontramos en la oficina:

Como se puede ver en la imagen inferior (si se amplia) el cable de monitor se ocupa de la estabilidad del lado izquierdo, la ventana del lado derecho y el alargador añade seguridad extra en caso de inestabilidad vertical (siempre y cuando el radiador aguante, claro).

Durante la prueba piloto (unos segundos más tarde, tras tomar esta fotografía) descubrimos que los avanzados sistemas de seguridad que habíamos incluido en el proyecto no eran 100% eficaces: si se apagaba el ventilador la fuerza centrífuga de las aspas, que lo mantenian en un equilibrio perfecto, desaparecían, por lo que se daba el curioso e inédito hecho de que la fuerza de la gravedad fuese más determinante que los cables del alargador atados con nudos marineros a la hora de determinar la posición del elemento principal del proyecto.

Para solucionar este problema decidimos realizar dos modificaciones: se desplazó ligeramente el ventilador hacia atrás, para que quedase parte de su cuerpo fuera (aumentando su eficacia) y cambiando su centro de gravedad. Adicionalmente se añadió un sistema de seguridad redundante de alta eficacia que vemos a continuación:

Sistema de seguridad redundante 1

Finalmente, tras comenzar las lluvias y percatarnos del riesgo de electrocución inminente, decidimos realizar una última modificación a base de reciclar otros elementos útiles de la oficina que estaban en desuso: la base de la trituradora de papel (que estaba rota) y un lateral de la caja de un PC recientemente fallecido. La versión final del proyecto HTLCAC tiene el siguiente aspecto:

Y esto es todo amigos. Si alguno quiere llevar a cabo este tutorial para conseguir un sistema de refrigeración de alta tecnología, gran eficiencia y precio reducido es libre de llevarlo acabo. En cualquier caso delego toda la responsabilidad si acabáis muertos, electrocutados o ahorcados con los cables. Si necesitáis ayuda me ofrezco como consultor externo para dirigir el proyecto, acepto cheques, efectivo y Paypal.

¡Ya!

Posted in Anécdotas normales with tags , on 27-octubre-2008 by cheguratagiik

Estaba de mudanza, hace ya unos cinco años, cuando me tocó manejar por el centro de Madrid una furgoneta de alquiler. Era bastante grande, de unos 6 metros de largo, y yo jamás había usado un trasto así. Tras poner los espejos retrovisores me di cuenta de que hacer giros por las calles del centro sería complicado, por lo que le pedí a mi novia que se pegase a la ventanilla derecha y se fijase bien.

Llegó la hora de hacer el primer giro de 90º a la derecha; era una calle ancha y en principio no debía ser un problema. Comencé despacio y tranquilamente mientras mi novia sacaba la cabeza por la ventanilla y miraba hacia atrás.

Todo marchaba bien hasta que superé los 60º de giro, entonces noté que trepitaba toda la furgoneta, se desplazaba de golpe hacia la izquierda “flotando” sobre su eje trasero. Miré hacia el enorme espejo retrovisor derecho, que estaba ligeramente girado hacia abajo, y vi como la llanta trasera rozaba un bolardo de hierro macizo, largo y elevado. Era de esos que el ayungamiento de Madrid colocaba a lo largo y ancho de la ciudad.

El bolardo empezó a inclinarse hacia el interior de la acera, muy lentamente pero cada vez más, hasta que al final se desplomó y agrietó la acera creando un estruendo espantoso. Todos los que estaban cerca se quedaron mirándo, el camarero del bar de la esquina también se asomó y miró con reprobación.

En ese momento mi novia metío la cabeza, se giró y dijo: ¡YA!

Yo hice lo único que se podía hacer en ese momento: pisar a fondo y no mirar atrás.

Sácamela despacito

Posted in Anécdotas normales with tags , on 20-octubre-2008 by cheguratagiik

Hace ya bastante tiempo (¿15 años?) vivía en Bilbao y me pillo una nevada en la calle, con unos amigos. Tras hacer un poco el burro llegó la hora de volver a casa en tren y… tenía las manos casi congeladas. Me dolían bastante y apenas podía moverlas.

Me acerqué a la máquina expendedora de billetes, que estaba contra una pared oscura junto a los tornos, y metí la mano en el bolsillo para sacar el dinero. Cuando intenté sacarla me di cuenta de que al rozar con el borde superior del bolsillo del vaquero me dolía mucho, y no podía apartarlo por que tenía la otra mano también en el otro bolsillo. No tuve más remedio que pedirle un amigo que me ayudara a sacar la mano del bolsillo con cuidado.

Él me agarró el brazo bruscamente y cuando estaba a punto de tirar le grité: ¡SÁCAMELA DESPACITO! ¡QUE ME DUELE!

En ese momento escuchamos detrás de nosotros un extraño refunfuño y al girarnos vimos una mujer mayor y gorda, tipo Blanca Castafiore, que nos miraba con reprobación y asco. Tras un par de segundos de mirada asesina nos gritó algo parecido a: “¡Esas guarrerías se hacen en casa!”

Tras unos segundos en los que no nos creíamos lo que habíamos escuchado, no pudimos hacer otra cosa más que partirnos de risa. Esto ofendió tanto a la señora que “desenfundó” su paraguas y cargó contra nosotros.

Tuvimos que huir (yo con las manos en los bolsillos) y no volver a la estación hasta pasado un rato. No pasó nada, pero la imágen de una masa de 100 kilos corríendo hacía nosotros e intentando golpearnos con un paraguas fue algo inolvidable. Yo lo recuerdo en “Bullet Time”…