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¡Ya!

Posted in Anécdotas normales with tags , on 27-octubre-2008 by cheguratagiik

Estaba de mudanza, hace ya unos cinco años, cuando me tocó manejar por el centro de Madrid una furgoneta de alquiler. Era bastante grande, de unos 6 metros de largo, y yo jamás había usado un trasto así. Tras poner los espejos retrovisores me di cuenta de que hacer giros por las calles del centro sería complicado, por lo que le pedí a mi novia que se pegase a la ventanilla derecha y se fijase bien.

Llegó la hora de hacer el primer giro de 90º a la derecha; era una calle ancha y en principio no debía ser un problema. Comencé despacio y tranquilamente mientras mi novia sacaba la cabeza por la ventanilla y miraba hacia atrás.

Todo marchaba bien hasta que superé los 60º de giro, entonces noté que trepitaba toda la furgoneta, se desplazaba de golpe hacia la izquierda “flotando” sobre su eje trasero. Miré hacia el enorme espejo retrovisor derecho, que estaba ligeramente girado hacia abajo, y vi como la llanta trasera rozaba un bolardo de hierro macizo, largo y elevado. Era de esos que el ayungamiento de Madrid colocaba a lo largo y ancho de la ciudad.

El bolardo empezó a inclinarse hacia el interior de la acera, muy lentamente pero cada vez más, hasta que al final se desplomó y agrietó la acera creando un estruendo espantoso. Todos los que estaban cerca se quedaron mirándo, el camarero del bar de la esquina también se asomó y miró con reprobación.

En ese momento mi novia metío la cabeza, se giró y dijo: ¡YA!

Yo hice lo único que se podía hacer en ese momento: pisar a fondo y no mirar atrás.